Se examina críticamente el fenómeno de la polarización en los debates médicos contemporáneos y sus implicancias para la evaluación ética y científica de las intervenciones sanitarias. En un contexto marcado por la crisis de los sistemas de salud y la rápida incorporación de nuevas tecnologías diagnósticas y terapéuticas, la incapacidad para sostener diálogos constructivos entre posiciones divergentes constituye un obstáculo relevante para la toma de decisiones clínicas y de políticas de salud basadas en una valoración equilibrada de beneficios y daños. Avanzar hacia debates médicos más productivos requiere escucha activa, humildad epistemológica y disposición a comprender las experiencias y valores de quienes sostienen posiciones diferentes, condición necesaria para una práctica médica ética y reflexiva. BMJ, 25 de noviembre de 2025