Farmacología

Concordancia entre diferentes tipos de medición de la presión arterial

20 agosto 2025

Nuestro análisis halló diferencias entre los métodos de medición de presión arterial que se apartaban de las recomendaciones de las guías actuales sobre hipertensión. Además, las discrepancias fueron más pronunciadas con niveles elevados de presión arterial. Annals of Internal Medicine, agosto de 2025.

Anticonceptivos orales en adolescentes: un estudio poblacional retrospectivo sobre la presión arterial y la desregulación metabólica

25 abril 2024

Estos hallazgos sugieren que los anticonceptivos orales se asociaron con una mayor prevalencia de presión arterial alta, dislipidemia y resistencia a la insulina entre las mujeres adolescentes. Si bien la indicación de esta terapia es adecuada para evitar embarazos no deseados, su uso debe basarse en una evaluación individual rigurosa y bajo un control constante de los factores de riesgo cardiometabólico. Eur J Clin Pharmacol, 30 de marzo de 2024

Manejo de la presión arterial elevada en pacientes hospitalizados:  revisión sistemática de las guías de práctica clínica

09 abril 2024

A pesar del consenso general sobre el manejo ambulatorio de la presión arterial (PA), falta orientación sobre el manejo hospitalario de la PA elevada sin síntomas, lo que puede contribuir a patrones de práctica variables. Ann Intern Med, 2 de abril de 2024

Paracetamol sódico: impacto en la presión arterial, eventos cardiovasculares y mortalidad por todas las causas

25 agosto 2023

Este estudio no respalda las sugerencias previas de un aumento de la presión arterial sistólica y un riesgo elevado de eventos cardiovasculares por el uso a corto plazo de bicarbonato de sodio paracetamol en la práctica clínica habitual. European Heart Journal, 23 de agosto de 2023

Eficacia de vitamina D, ácidos grasos omega-3 y ejercicios de fuerza en adultos mayores

12 noviembre 2020

En personas mayores de 70 años o más y sin comorbilidades importantes, el tratamiento con vitamina D3, omega-3 o un programa de entrenamiento de fuerza no mejoró la presión arterial sistólica o diastólica ni la función cognitiva, ni redujo las fracturas no vertebrales o la tasa de infecciones. JAMA, 10 de noviembre de 2020.

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